Sopa tarasca con crema y chile pasilla

Sopa Tarasca

La sopa tarasca es la crema de frijol más famosa de México: un caldo aterciopelado de frijol bayo y jitomate, servido con tiras de tortilla frita, crema, queso fresco, aguacate y un chile pasilla tostado encima. Nació en Pátzcuaro y hoy es el plato con el que Michoacán se presenta en cualquier mesa del país.

Historia de la sopa tarasca

A diferencia de las corundas o el churipo, la sopa tarasca no es prehispánica: se atribuye a doña Felipa Soto, cocinera del restaurante Cortijo de Pátzcuaro en los años cincuenta, que quiso crear un plato que honrara a los tarascos —nombre con el que los españoles llamaron a los purépechas— usando ingredientes de la región lacustre. El resultado fue una crema de frijol con jitomate, coronada con los elementos que definen el sabor michoacano: el chile pasilla, la crema y el queso de rancho. Se popularizó tan rápido que muchos la creen antigua. Existe además una versión “de Morelia”, más caldosa y sin frijol licuado, que compite por el mismo nombre.

Ingredientes (6 porciones)

  • 2 tazas de frijol bayo cocido con su caldo
  • 4 jitomates grandes, asados
  • 1/2 cebolla blanca
  • 2 dientes de ajo
  • 2 chiles anchos, desvenados e hidratados
  • 4 tazas de caldo de pollo
  • 2 cucharadas de aceite o manteca
  • Sal al gusto
  • 4 tortillas cortadas en tiras y fritas
  • 2 chiles pasilla, fritos, para decorar
  • Crema, queso fresco y aguacate, para servir

Preparación paso a paso

  1. Licúa los frijoles con su caldo hasta obtener un puré terso y cuélalo.
  2. Licúa por separado los jitomates asados con la cebolla, el ajo y los chiles anchos hidratados.
  3. Calienta el aceite en una olla y fríe la salsa de jitomate durante 10 minutos, moviendo para que no se pegue.
  4. Incorpora el puré de frijol colado y mezcla bien.
  5. Agrega el caldo de pollo poco a poco hasta lograr una consistencia de crema ligera.
  6. Cocina a fuego bajo 20 minutos, ajustando la sal; debe quedar aterciopelada, no espesa.
  7. Sirve caliente y corona con tiras de tortilla, crema, queso, aguacate y un chile pasilla frito.

Tips de la abuela

Colar el puré de frijol es lo que separa una sopa tarasca de una sopa de frijol cualquiera: ahí está la textura aterciopelada. Fríe el chile pasilla solo unos segundos por lado; si se quema, amarga toda la sopa.

Variantes regionales

La versión “estilo Morelia” es más caldosa, no lleva frijol licuado y se acerca a una sopa de tortilla con jitomate. En algunos restaurantes de Pátzcuaro le agregan un toque de chile chipotle para darle más picor, y hay quien la sirve con chicharrón desmoronado además del queso.

Errores comunes

  • No colar el frijol, dejando una sopa con grumos y cáscaras.
  • Quemar el chile pasilla al freírlo, lo que amarga todo el plato.
  • Dejarla demasiado espesa; debe caer del cucharón como una crema ligera.
  • Poner las tiras de tortilla dentro de la olla, lo que las reblandece: van encima al servir.

Preguntas frecuentes

¿La sopa tarasca es prehispánica?

No. Se creó en Pátzcuaro a mediados del siglo XX, aunque usa ingredientes tradicionales de la región.

¿Qué frijol se usa?

Frijol bayo, que da el color y la cremosidad característicos. El peruano también funciona.

¿Pica la sopa tarasca?

Muy poco. El chile ancho aporta sabor y color más que picor; el pasilla de encima es decorativo y ahumado.

¿Se puede preparar con anticipación?

Sí, la base se conserva 3 días refrigerada. Los toppings se agregan siempre al momento de servir.


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